El Hobbit – J. R. R. Tolkien

INTRODUCCIÓN

El Hobbit de Tolkien es una novela fantástica del filólogo y escritor británico J. R. R. Tolkien. Fue escrita por partes desde finales de los años 1920 hasta principios de los años 1930.

La historia comienza un día en el que el hobbit Bilbo Bolsón, habitante de la Comarca, recibe la inesperada visita del mago Gandalf y de una compañía de trece enanos, liderada por Thorin Escudo de Roble, y compuesta por Balin, Glóin, Bifur, Bofur, Bombur, Dwalin, Ori, Dori, Nori, Óin, Kíli y Fíli.​ Los enanos necesitaban un miembro más en el grupo, un saqueador experto, para poder llevar a cabo su plan: alcanzar Erebor, derrotar al dragón Smaug y recuperar el reino y su tesoro. Gandalf les había recomendado para esta misión a Bilbo y de esta forma el hobbit se ve envuelto en la aventura.


FRAGMENTO

UNA TERTULIA INESPERADA

En un agujero en el suelo, vivía un hobbit. No un agujero húmedo, sucio,
repugnante, con restos de gusanos y olor a fango, ni tampoco un agujero seco,
desnudo y arenoso, sin nada en que sentarse o que comer: era un agujero-hobbit,
y eso significa comodidad.

Tenía una puerta redonda, perfecta como un ojo de buey, pintada de verde, con
una manilla de bronce dorada y brillante, justo en el medio. La puerta se abría a un
vestíbulo cilíndrico, como un túnel: un túnel muy cómodo, sin humos, con paredes
revestidas de madera y suelos enlosados y alfombrados, provisto de sillas
barnizadas, y montones y montones de perchas para sombreros y abrigos; el
hobbit era aficionado a las visitas.

El túnel se extendía serpeando, y penetraba bastante, pero no directamente, en la ladera de la colina —La Colina, como la llamaba toda la gente de muchas millas alrededor—, y muchas puertecitas redondas se abrían en él, primero a un lado y luego al otro. Nada de subir escaleras para el hobbit: dormitorios, cuartos de baño, bodegas, despensas (muchas), armarios (habitaciones enteras dedicadas a ropa), cocinas. Comedores, se encontraban en la misma planta, y en verdad en el mismo pasillo. Las mejores habitaciones estaban todas a la izquierda de la puerta principal, pues eran las únicas que tenían ventanas, ventanas redondas, profundamente excavadas, que miraban al jardín y los prados de más allá, camino del río.

Este hobbit era un hobbit acomodado, y se apellidaba Bolsón. Los Bolsón habían
vivido en las cercanías de La Colina desde hacía muchísimo tiempo, y la gente los
consideraba muy respetables, no sólo porque casi todos eran ricos, sino también
porque nunca tenían ninguna aventura ni hacían algo inesperado: uno podía saber
lo que diría un Bolsón acerca de cualquier asunto sin necesidad de preguntárselo.
Esta es la historia de cómo un Bolsón tuvo una aventura, y se encontró a sí mismo
haciendo y diciendo cosas por completo inesperadas. Podría haber perdido el
respeto de los vecinos, pero ganó… Bueno, ya veréis si al final ganó algo.


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